Páginas

Páginas vistas en total

Suscribirse por correo electrónico

viernes, 18 de abril de 2014

Justicia para Octavio Paz






Por Antonio Limón López

La justicia es el don supremo a que puede aspirar un pueblo y como la misma frase lo sugiere, no todos los pueblos la poseen. Son pocos los que llegan a ser justos, lo normal es esa ceguera producto de las pequeñas pasiones y de los agravios domésticos que nublan la vista. A esta miopía no escapan ni las minorías educadas en la excelencia, ni aquellas que por su posición debieran ser justas y sin embargo, no lo son.

En el caso de nosotros los mexicanos, esas pequeñas pasiones y agravios de poca monta, eclipsan nuestra capacidad para juzgarnos con imparcialidad. Nada tiene de extraño que una personalidad socrática como lo fue en vida y al parecer hasta en muerte como Octavio Paz, haya despertado una ola de rechazo que todavía golpea nuestros acantilados políticos y literarios.

¿Por qué los mexicanos rechazamos tan acremente a una personalidad inteligente, critica, creativa y lúcida? Obviamente el mal no se encuentra en Octavio Paz, sino en nosotros que desde todas las posturas lo rechazamos. Fuimos los últimos en admirarlo, y aún a 16 años de su muerte, no lo comprendemos. Creo que si la academia sueca hubiera dejado la designación del Nobel de la literatura 1990, en manos de los mexicanos, esta decisión seguramente no hubiera recaído en Octavio Paz, sino en algún pandillero intelectual de poca monta.

Sin embargo, al menos 16 años después de que el cuerpo de Octavio Paz descendió a su sepulcro, los mexicanos en general celebramos a un personaje con el que ahora si de plano, no nos identificamos, ahora que los efectos del pensamiento paceano se han diluido totalmente en el remanso de una generación ajena a sus ideas y a sus libros, su nombre es invocado como el de un familiar distante en el tiempo, como el del abuelo al que todos se refieren con veneración y respeto, aunque nadie o casi nadie sepa de él, ni de lo que fue.

Al menos el PRI, representado por su actual propietario Enrique Peña Nieto se esforzó en hacer las paces precisamente con Paz, con quien ese partido tuvo una relación de “amor-odio”. El presidente se permitió decir del poeta y crítico: “Se alzó contra la arbitrariedad y el autoritarismo. Y no temió a la soledad y la marginación. Su pensamiento rico y poderoso, variado, atento, productivo lo convierte en el pensador mexicano más poderoso del siglo veinte".

Por su parte la izquierda mexicana, acicateada por sus profundas diferencias interiores, prefirió mantenerse al margen del centenario del natalicio del escritor y apenas el dirigente del PRD se permitió un tuit: “Hoy, 100 años del natalicio de #OctavioPaz ; sus ensayos y literatura son imprescindibles para entender al México de ayer y de hoy”. Andres Manuel López Obrador también dedicó solo un tuit: “Se discute si era de izquierda o derecha, independiente o gobiernista, liberal o demócrata, pero sin duda Octavio Paz fue un gran escritor”

El PAN, con su desmemoria y nula fibra intelectual, parece que ni siquiera se enteró del fausto aniversario, pues ni Cecilia Romero, actual presidenta del partido, ni Gustavo Madero, ni Ernesto Cordero dedicaron una sola frase o un solo tuit a Octavio Paz, no obstante que en vida, el poeta y el PAN coincidieron sistemáticamente.

En 1968, Octavio Paz renunció a la embajada mexicana en Nueva Delhi, el PAN en esa misma fecha, denunció la masacre de Tlatelolco en la Cámara de Diputados. A partir de entonces, el PAN y Octavio Paz siguieron caminos paralelos en la denuncia del estatismo y de la anti democracia en México. Octavio Paz y el PAN se opusieron a las prácticas del tapadismo, el dedazo, la imposición y el fraude electoral. En 2006 los diputados panistas Adriana González Carrillo y Rodrigo Iván Cortés Jiménez, propusieron que el nombre del Nobel mexicano se inscribiera en letras de oro en el Muro de honor del Palacio de San Lázaro, pero dicha propuesta fue rechazada por priistas y perredistas.   

Ahora es el PRI  quien tiene urgencia por llevar el nombre de Octavio Paz a los máximos honores posibles, aprovechando que el PAN agoniza como movimiento de la inteligencia y la cultura mexicana y es guiado por una jumentocracia que solo tiene interés en el poder y en el Erario nacional. También aprovecha el PRI que la izquierda mexicana sigue siendo dogmática y primitiva, pero que ante la distancia de Octavio Paz, seguramente dejará que el PRI se anote un éxito en solitario, al darle a Paz el perfil priista que ahora se construye desde Los Pinos y CONCULTA.

No hay duda de que Octavio Paz es una pieza clave del México que pudimos llegar a ser, pero que fue ahogado en la cuna, me refiero al México democrático y consciente de sí mismo. Precisamente, porque ese México nunca llegó, Octavio Paz puede ser asimilado por el priismo que todo lo traga sin indigestión alguna, y que todo lo simula ante la carencia de otra postura ética, política, ideológica o cultural que se le oponga, pues está visto que el PAN de hoy es una mutación kafkiana de lo que fue, una caricatura de su dignísimo pasado y que por su actual  miseria, no representa ningún contrapeso.
El priismo ya le había impuesto el nombre de Octavio Paz a un auditorio de la Cámara de Senadores, y ahora el presidente peña Nieto hizo lo mismo con el patio central de la Biblioteca México (¿Antes José Vasconcelos?), y en la de diputados ya están por quitar los “candados” que crearon los mismos priistas para impedir que el nombre de Octavio Paz brillara junto al de Sor Juana Inés de la Cruz y de Netzahualcóyotl, en el Muro de Honor.

El Fondo de Cultura Económica, ya prepara una edición con las obras completas del autor, por el momento ya publicó los primeros dos tomos, de lujo y que serán excelentes para rellenar la biblioteca de políticos y de esnobistas que nunca las leerán. Esas colecciones que abarcan en apretada letra a un gran número de libros, en pasta dura simplemente se hacen como objetos decorativos, son celulosa que se convierte en hojas impresas en un formato que no se puede utilizar para leer, sino solo para decorar y cuando ya se pierde esa función, sin ser leídos se convierten de nuevo en celulosa.  Las ediciones conmemorativas “son celulosa y en celulosa se convertirán”.

Es cierto que la mejor celebración para honrar al poeta, ensayista, crítico y político mexicano Octavio Paz, consiste en leer su obra, pero en un país donde no se lee, donde las bibliotecas escolares están cubiertas por el polvo del olvido, donde la clase política publica en ediciones voluminosas, de letra pequeña y en formatos incómodos, para con ello garantizar que ni la obra de Paz, ni la de Pellicer, ni la de Reyes, ni la de Zaid, ni la de Vasconcelos, ni la de ninguno de los mexicanos esclarecidos sea leída, por mucho que brillen sus nombres en los muros de honor.    

Los mexicanos carecemos de la capacidad de reconocer a nuestros prohombres, por lo que carecemos de la capacidad para honrarlos. Lo que presenciamos este 31 de marzo, a 100 años del natalicio de Octavio Paz,  fueron huecas salvas de honor, simples fuegos de artificio, fuegos fatuos en el cielo de un México que solo admira a los tramposos, a los ignorantes y a los astutos, nunca a los sinceros, ni a los valientes, ni a los generosos, para ellos habrá el ceremonial y el show mediático,  pero nunca, nunca la justicia.

jueves, 17 de abril de 2014

Adios al Gabo





(Aracataca, Colombia, 1928) Novelista colombiano. Afincado desde muy joven en la capital de Colombia, Gabriel García Márquez estudió derecho y periodismo en la universidad Nacional e inició sus primeras colaboraciones periodísticas en el diario El Espectador.

A los veintisiete años publicó su primera novela, La hojarasca, en la que ya apuntaba los rasgos más característicos de su obra de ficción, llena de desbordante fantasía. A partir de esta primera obra, su narrativa entroncó con la tradición literaria hispanoamericana, al tiempo que hallaba en algunos creadores estadounidenses, sobre todo en William Faulkner, nuevas fórmulas expresivas.

Comprometido con los movimientos de izquierda, Gabriel García Márquez siguió de cerca la insurrección guerrillera cubana hasta su triunfo en 1959. Amigo de Fidel Castro, participó por entonces en la fundación de Prensa Latina, la agencia de noticias de Cuba. Tras la publicación de dos nuevos libros de ficción, en 1965 fue galardonado en su país con el Premio Nacional.
Sólo dos años después, y al cabo de no pocas vicisitudes con diversos editores, García Márquez logró que una editorial argentina le publicase la que constituye su obra maestra y una de las novelas más importantes de la literatura universal del siglo XX, Cien años de soledad.

La obra, en la que trabajó más de veinte años, recrea a través de la saga familiar de los Buendía la peripecia histórica de Macondo, pueblo imaginario que es el trasunto de su propio pueblo natal y al tiempo, de su país y su continente. De perfecta estructura circular, el relato alza un mundo propio, recreación mítica del mundo real de Latinoamérica que ha venido en llamarse «realismo mágico», por el encuentro constante de elementos realistas con apariciones y circunstancias fantasiosas. Esta fórmula narrativa entronca con la tradición literaria latinoamericana, iniciada con las crónicas de los conquistadores, plagadas también de leyendas y elementos sobrenaturales originados por el profundo choque entre el mundo conocido y la cultura de los españoles que emigraban y la exuberante y extraña presencia del continente latinoamericano.

Tras una temporada en París, en 1969 se instaló en Barcelona, donde entabló amistad con intelectuales españoles, como Carlos Barral, y sudamericanos, como Vargas Llosa. Su estancia allí fue decisiva para la concreción de lo que se conoció como boom de la literatura hispanoamericana, del que fue uno de sus mayores representantes.

En 1972 Gabriel García Márquez obtuvo el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, y pocos años más tarde regresó a América Latina, para residir alternativamente en Cartagena de Indias y Ciudad de México, debido sobre todo a la inestabilidad política de su país.

Su prestigio literario, que en 1982 le valió el Premio Nobel de Literatura, le confirió autoridad para hacer oír su voz sobre la vida política y social colombiana. Su actividad como periodista queda reflejada en Textos costeños, de 1981, Entre cachacos, de 1983, compendios de artículos publicados en la prensa escrita, o Noticias para un secuestro, amplio reportaje novelado editado en 1996 que trata de la dramática peripecia de nueve periodistas secuestrados por orden del narcotraficante Pablo Escobar. Relato de un náufrago, reportaje sobre un caso real publicado en forma de novela en 1968, constituye un brillante ejemplo de «nuevo realismo» y refleja su capacidad para cambiar de registro.
En cine ha intervenido en la redacción de numerosos guiones, a veces adaptaciones de sus propias obras, y desde 1985 comparte, con el cineasta argentino Fernando Birri, la dirección de la Escuela Internacional de Cine de La Habana.

lunes, 31 de marzo de 2014

La cultura: elemento indispensable para la transición a la sostenibilidad




El final de la Década de la educación por un futuro sostenible está coincidiendo, afortunadamente, con el diseño de una Agenda Internacional Post-2015 para organizar la transición a la Sostenibilidad (tras finalizar el periodo dedicado a los Objetivos del Milenio). Se trata de un proyecto que constituye –como afirma Navi Pillay, Alta Comisaria de Naciones Unidas para los Derechos Humanos- “la tarea más importante a la que se enfrenta hoy Naciones Unidas”. No estamos, pues, aproximándonos a un punto final, sino a una nueva etapa, en la que el activismo fundamentado de la comunidad educativa, junto a la científica y a los movimientos ciudadanos, seguirá siendo muy necesario. Cada vez más necesario, en realidad, para vencer inercias y barreras y lograr la imprescindible implicación generalizada de la ciudadanía para hacer posible la transición a la Sostenibilidad.

Hoy queremos saludar los avances que se están produciendo en el diseño de la Agenda Post-2015 y, muy concretamente, en el establecimiento de unos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) universales, contando con una amplia participación de los distintos sectores de la sociedad: desde instituciones académicas, a sindicatos, pasando por responsables políticos, medios de comunicación, etc. (Ver Boletín 89). Con este propósito Naciones Unidas creó en 2012 el Grupo de Trabajo de Composición Abierta de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible que comenzó a trabajar en torno a 11 temas básicos -“Desigualdades”, “Salud”, “Educación”, “Crecimiento y empleo”, “Sostenibilidad ambiental”, “Seguridad alimentaria y nutrición”, “Gobernanza”, “Conflicto, Violencia y Desastres”, “Dinámicas de población”, “Agua” y “Energía”.- y que en septiembre de 2014 preparará un informe para presentar a la Asamblea General la propuesta de objetivos de desarrollo sostenible y la perspectiva estratégica Post-2015 elaborada.
Este Grupo de Trabajo ha logrado ya consensuar 10 Objetivos Amplios (Goals), claramente interrelacionados, y más ambiciosos y transformadores que los Objetivos del Milenio (ODM). Sus títulos son:
  • Acabar con el hambre y la pobreza extrema
  • Lograr el desarrollo sin sobrepasar los límites planetarios
  • Asegurar a todos los niños y jóvenes un aprendizaje efectivo para su vida y sustento
  • Lograr la igualdad de género, la inclusión social y la universalización de los Derechos Humanos
  • Lograr la salud y el bienestar para todas las edades
  • Mejorar los sistemas agrícolas y elevar la prosperidad rural
  • Potenciar ciudades inclusivas, productivas y resilientes.
  • Frenar el cambio climático antrópico y asegurar el acceso a recursos energéticos sostenibles
  • Proteger los servicios ecosistémicos y la biodiversidad, y asegurar un correcto uso del agua, océanos, bosques y recursos naturales en general
  • Transformar la Gobernanza y las tecnologías para favorecer el Desarrollo Sostenible
En estos títulos pueden echarse en falta, en principio, referencias a problemas gravísimos como, por ejemplo, el que plantea la explosión demográfica (que fue ignorado, como otros problemas esenciales, en los Objetivos del Milenio). Pero esta vez el resultado es mucho más positivo: cada uno de estos Objetivos amplios incluye varias Metas concretas (Targets), que van acompañadas por Indicadores, concebidos para realizar el seguimiento de los avances logrados e introducir, en caso necesario, modificaciones en la estrategia. Así, por lo que se refiere al ejemplo mencionado de la problemática demográfica, el objetivo 2 (Lograr el desarrollo sin sobrepasar los límites planetarios) incluye la siguiente meta relativa a dicha problemática:

Meta 2c. Rápida reducción voluntaria de la fertilidad, mediante la consecución de los derechos sexuales y reproductivos, en aquellos países cuyas tasas totales de fertilidad superen los tres nacimientos por mujer; y continuación de las reducciones voluntarias de la fertilidad en los países cuyas tasas de fertilidad superen el nivel de reemplazo.

De hecho, cuando se analiza el conjunto de Objetivos, Metas e Indicadores de estos nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, el resultado muestra claros avances respecto a los Objetivos del Milenio, comenzando por su explícita vinculación a los Derechos Humanos (otro grave olvido de los ODM). Hemos encontrado, sin embargo, una grave carencia que es preciso corregir: se trata de la total ausencia de referencias al acceso a la cultura como derecho básico, como si se diera por sentado que este derecho no constituye un requisito para el logro de la Sostenibilidad. Esto es lo que parece haber aceptado el Grupo de Trabajo cuando, en unas consideraciones preliminares, afirma:
Se reconoce ampliamente que la cultura y la diversidad cultural son importantes para la creatividad, la cohesión y la resiliencia de las sociedades, pero no queda claro que la cultura en sí misma pueda convertirse en un objetivo.

No podemos compartir esta conclusión, pues consideramos esencial la protección y promoción de la cultura y la defensa de la diversidad cultural para la transición a la Sostenibilidad. Una justificación de esta necesidad la ha ofrecido el escritor franco libanés Amin Maalouf con estas acertadas reflexiones, recogidas en su libro “El desajuste del mundo”:

Cada vez somos más los que vivimos más años y en mejores condiciones; y no pueden por menos de acecharnos el aburrimiento y el temor al vacío; y no puede por menos de tentarnos huir de ellos mediante un frenesí consumista. Si no queremos agotar enseguida los recursos del planeta, tendremos que dar tanta preferencia como sea posible a otras formas de satisfacción, a otras fuentes de goce, sobre todo a saber más y a desarrollar una vida interior floreciente.

No se trata de imponerse privaciones ni practicar la ascesis. (…) Pero si deseamos disfrutar durante mucho tiempo y con plenitud de cuanto nos brinda la vida no nos queda más remedio que modificar nuestra forma de comportarnos. No para mermar nuestra paleta de sensaciones, sino, antes bien, para ampliarla, para enriquecerla, para buscar otras satisfacciones que podrían resultar intensas.  

¿No distinguimos, acaso, en lo referente a las fuentes de energía, entre la energía fósil, que se agota y contamina, y las energías renovables, como las olas, la energía eólica o la geotérmica, que no se agotan? Podrían hacerse distinciones así al hablar de nuestro modo de vida. Podemos intentar satisfacer las necesidades y gozar de los placeres de la existencia consumiendo más, lo que supondrá una carga para los recursos del planeta y acarreará tensiones destructivas. Pero también podríamos hacerlo de otra manera, haciendo prevalecer el aprendizaje en todas las edades de la vida, animando a todos nuestros contemporáneos a que estudien lenguas, a que se apasionen por las disciplinas artísticas, a que se familiaricen con las diversas ciencias, para que así sean capaces de valorar lo que significa un descubrimiento en biología o en astrofísica. El saber es un universo inconmensurable; todos podríamos pasarnos la vida tomando cosas de él sin tasa y no lo agotaríamos.

Y no se trata solo de proponer el consumo de conocimiento en vez del consumo material: contribuir a ampliar el conocimiento en cualquiera de sus formas, elaborar productos culturales, contribuir a concebir y resolver problemas, junto a otros, puede dar satisfacciones aún mayores que el simple consumo. La producción cultural y el acceso a su disfrute pueden, pues, constituir un eficaz instrumento para la transición a la Sostenibilidad. Así debe de reconocerse en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con metas precisas de promoción cultural, que constituyan, además, ocasión de creación de puestos de trabajo en áreas creativas: medios de comunicación públicos y de calidad, bibliotecas, videotecas, museos, salas de conciertos, teatros, cines, educación artística y musical, etc., etc. Una Sostenibilidad satisfactoria para todas y todos precisa de la Cultura, de la riqueza plural de las diversas manifestaciones culturales que constituyen un Patrimonio de la humanidad que es preciso proteger e impulsar.

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 94 29 de marzo de 2014
(Día de La Hora del Planeta)
http://www.oei.es/decada/boletin094.php