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domingo, 12 de mayo de 2013

El II Festival Internacional de Poesía de Lima reunirá 100 poetas de veinte países






LA CITA SE REALIZARÁ DESDE EL 4 DE JULIO PRÓXIMO
“La poesía es una forma crítica de ver la realidad”
Renato Sandoval, uno de los poetas relevantes de Perú y parte de la organización del II Festival Internacional de Poesía de Lima, reflexiona sobre cómo está el panorama regional de la lírica y cuánta relevancia adquiere este tipo de encuentros desde el apoyo público y privado

Víctor Vimos
Nombre completo: Renato Sandoval
Estudió Lingüística y Literaturas Hispánicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y completó estudios doctorales en Filología Románica en la Universidad de Helsinki de Finlandia.
Ha publicado seis libros de poesía, así como versiones traducidas de Pavese, Quasimodo, y otros.
Renato Sandoval hace una reflexión en el contexto del II Festival Internacional de Poesía de Lima a desarrollarse del 4 al 7 de julio en la capital peruana. Las razones para organizar un festival al que se darán cita cien poetas de cuatro continentes, el valor de la palabra en nuestros países, así como el interés de las instituciones públicas y privadas alrededor del tema son algunos ejes sobre los que una de las figuras visibles del encuentro se refiere en esta conversación. 

¿Cuál es el contexto en el que surge el Festival Internacional de Poesía Lima 2013?
Antes no había un festival de este tipo en el Perú, un país consciente de la gran tradición poética que posee. Eso llamaba la atención pues ni el Estado ni la empresa privada tuvieron intención de explorar este campo. Se han privilegiado acciones como la gastronomía, iniciativas que dan más rédito económicamente hablando. La poesía es un bien intangible, nada productivo desde ese punto de vista, quizá por eso generó desinterés.

¿Qué se estaba perdiendo Lima, el Perú, con la ausencia de un evento como este?
Muchas cosas. En principio, después de años de dictadura y corrupción, la palabra se veía absolutamente devaluada y corrompida; retomar el sentido de la misma desde la poesía con toda su carga de concentración y verdad era una manera de reaccionar frente a una realidad que no daba para más. También había que visibilizar la tradición poética peruana, la imagen de los poetas, relegada, venida a menos. Había que hacer un reconocimiento a la figura del artista en el Perú.

¿El festival es la respuesta visible del lenguaje a las distintas crisis que se ciernen sobre el país?
La poesía es una forma muy especial y crítica de ver la realidad, de reflejarla y retratarla. Y por otro lado, esa misma posibilidad la vuelve crítica frente al discurso oficial. Esa posición es importante y necesaria en un espacio social de debate.

¿Cómo armar un festival de estas características sin una experiencia previa?
He sido un hombre de infinita fe: creo porque veo. A la gente le interesa la poesía, la entiende de manera diversa, pero le interesa. Eso me hizo pensar que era posible. Por eso también, no hice caso al sentido común que recomendaría “empezar de a poquito” para ir creciendo. ¿Y por qué? Porque siento que se ha perdido demasiado tiempo como para permitirnos crecer de a poco. Necesitábamos una especie de shock para que el impacto sea mayor.

¿Cuál fue el impacto?
Reunir 50 poetas de cuatro continentes, juntarlos con sus pares peruanos, todos bardos de primerísima línea, llenar un auditorio de 4 mil personas en su inauguración, con un público venido de las clases medias y bajas, que veía a todas esas personas con los rostros llenos de una fascinación impresionante, es un regocijo increíble.

¿Aporta el Festival a reubicar la imagen del poeta en el medio local?
Eso es fundamental. En vivo y en directo, escuchar a un poeta significa sentir toda la energía que despliega, establece un diálogo directo con el público, que asiste sobre todo a un encuentro pluricultural, diverso, que no dura solo los días del festival sino que repercute en lo sucesivo.

¿Cuál es el perfil de los poetas invitados?
Esas cosas pueden ser muy subjetivas, pero creo que se trata de convocar a la mejor tradición poética a nivel mundial. No para hacer un espectáculo, un show, sino para conocer y compartir lo que se hace en otros espacios, entender que la poesía no está en una sola parte, la buena poesía se ubica en todos los rincones del mundo. Muchas veces, en el mismo país, nos comemos, destruimos, alabamos y no sabemos lo que pasa en otras partes de la región. Esta es una forma de aprender, de ir contra la visión etnocéntrica. (César) Vallejo puede ser muy bueno, pero no es toda la poesía del mundo.

¿Qué hay del apoyo de las instituciones que, en teoría, deberían sumarse a esta iniciativa?
En el caso del Perú el apoyo es limitado, si no, inexistente. El festival lo hacemos pocas personas de la sociedad civil y el presupuesto que viene de la parte pública, que es bien recibido, no llega ni al 20%.
Ese es un gran problema: vender un producto como este no es nada fácil. Es más fácil vender los platos de la gastronomía como fuentes de interés.

En el ámbito poético y literario, los festivales están plagados de amiguismo e intereses. ¿Cómo estar un paso más allá de esto?
La cuestión está en tratar de mantener la calidad por sobre todas las cosas, empezando por la cantidad: un festival trae 100, entonces otro trae 150, otro 151, etc. Más cantidad no es sinónimo de mayor importancia. Mantener el nivel implica ser muy crítico, no practicar tanto el amiguismo. En mi caso, estoy perdiendo cada vez más amigos. Por otro lado están los poetas que son profesionales en saltar de un festival a otro: pasan 10 meses viajando ¿a qué hora escriben?

lunes, 8 de abril de 2013

Sarita Montiel, diva de universidad




Por Eva Feld

Sara Montiel desató una tormenta en la Universidad de  Cincinnati este martes dos de mayo,  Su presencia, su encanto y su perpetua voz de diva dispararon alertas de tornado. Llovió, tronó, relampagueó, pero ella, llena de gracia y salero, no  le cedió el paso al viento ni al aguacero, ni siquiera al dolor punzante en su costillar herido,  nos cantó y entretuvo, para exaltarnos, a unos ochenta privilegiados. Tan extasiados estuvimos  los allí presentes, que nadie sería capaz de desmentirme al  atribuirle la tormenta primaveral a su presencia y no al tradicional clima regional, donde por lo regular, cuando sale el sol, hace frío y cuando al fin llega el calor, llueve.  La fecha de su presentación no pudo ser más emblemática ni más española, hela allí a la Diva marcando el territorio de la hispanidad.  Hela allí a la Diva parada frente a las bayonetas, como en el extraordinario cuadro homónimo de Goya. Heroína  y superviviente del franquismo, luego  del destape, de la actual crisis y de la edad. Sara Montiel sigue siendo un cataclismo.

María Antonia Abad, que es como en verdad se llama, se presento en la sala Bauer del Conservatorio de música de la Universidad  de Cincinnati, invitada por el Departamento de Lenguas Romances y de Literatura.  Apenas entró, transmitió una sinceridad incuestionable cuando dijo  estar emocionada por encontrarse en la universidad, pues ella nunca había podido estudiar. Había tenido que aprenderse de oído los primeros parlamentos de sus películas, como si canciones fueran, porque no supo leer hasta que León Felipe le enseñó a los 21 años.  Ahora, seis décadas después es objeto de estudios universitarios desde los más diversos temas posibles.

Si bien, la gira de Sara Montiel incluye en esta ocasión también a las ciudades de Chicago y Nueva York, acaso sea su presentación en Cincinnati la más curiosa, pues no solo fue proyectada una de sus películas más famosas, El último cuplé (1957), sino que las conferencias que dictaron destacados profesores de las universidades de  Ohio, Kentucky y California, se refirieron, entre otros temas, a la situación de las actrices y cantantes   durante el régimen dictatorial de Francisco Franco y más controversialmente,  a Sara Montiel como icono Gay del mundo hispano y su representación en el teatro, el cine y la literatura de hoy.

Cada una de las seis conferencias sirvió de preámbulo para el ansiado recital de la Diva: fue diagnosticada y amada con docta precisión por cuatro horas, durante las cuales, el público clavado en los asientos absorbió cada dato e interpretación con fanática atención. Incluso se escuchó algún susurro de indignación cuando  el profesor Israel Rolón Parada, factótum del evento, hizo hincapié en el alto precio que tuvo que pagar Sara Montiel por su fama, pero también por su valentía, en la España de Franco, cuando éste la utilizó como prenda en trueque por petróleo soviético, o  por madera rumana…Cada profesor desveló una faceta, la mitológica que envuelve su rostro, la política, la social, la de incipiente feminismo, la de su contribución al desarrollo del cine, o al renacimiento el cuplé como género musical picante y contestatario. Así como su influencia en novelas, performances y películas.

Sólo uno de los profesores, asumió un tono testimonial, humorístico, personal, echando por tierra, sin proponérselo tal vez, una suma de paradigmas que tienen que ver con los estereotipos gay. “Cuando El último cuplé llegó al cine Alcázar en el Sur de Chile, yo era un niño, en la familia se debatía si debían dejarme ir, al final, con la ayuda de mi madre, obtuve el permiso… la vi once veces…” “Me disfrazaba de Sarita y bajaba las escaleras con glamour, para indignación de mi padre y mi hermano, no de mi madre…”  Afuera, en las calles y las facultades de la Universidad de Cincinnati, se estaba celebrando el segundo día de la “semana de los maricas” con comidas y bebidas, con bailes y conversaciones;  en varios bares circunvecinos, se anunciaban espectáculos travestis. Cincinnati no es precisamente Copenhague. Se trata de una mediana ciudad  más bien conservadora, de lo que tradicionalmente, no geográficamente, se llama centrooccidente de los Estados Unidos, sin embargo,  según parece, el tema  gay, incluso el de transgénero ha dejado de ser  propiamente un tabú.

Cuando finalmente Sara Montiel hizo su segunda entrada, esta vez no solo para saludar sino para cantar, no tardó en asumirse como modelo para cuantas drag queens o dragas la quieran imitar, incluso por el uso que hizo del lenguaje,.  “Yo soy muy mariquita, me encantan las plumas, los adornos, los pendientes, las alhajas”  lo dijo moviendo con sensualidad exagerada sus manos, o mejor dicho luciendo  los cuatro pares de enormes sortijas con que las  engalanaba, así como sus enormes uñas esmaltadas y la pulsera en espiral que le cubría entero el brazo derecho. Los que la mirábamos  perdimos la respiración por un momento. Máscara y autenticidad se dan la mano en la diosa Montiel. La primera para que puedan copiarla hombres y mujeres, la segunda para que mujeres y hombres la amen.

Entre chistes y chanzas, Sarita canta “Bésame mucho” y el auditorio se conmueve. Los hombres y mujeres  mayores porque crecieron enamorándose con esa canción, los más jóvenes solo se estremecen sin  saber el por qué. “Fumando espero” y “Vereda tropical” no pueden faltarle al repertorio y para mayor exaltación, “El relicario” (el público haciendo el coro). Ya para concluir, un estudiante de canto de la universidad la acompaña en un tango a capela. Siguen las fotos posadas, los autógrafos, los besos y abrazos sobredimensionados, alimentos sin los cuales no se es una diva. Alimentos que sólo existen para las divas, sean estas mujeres excepcionales o sean, en otra escala, hombres que las copien.

miércoles, 3 de abril de 2013

Palabras fractales



PALABRAS FRACTALES (textos de literatura fractal y otras aproximaciones) de Pablo Paniagua, novedad editorial en Literatura Indie*





¿Qué es la literatura fractal? es el ensayo con el que inicia el presente libro y que da paso a una serie de textos cortos, de inspiración existencialista y metafísica, que fueron elaborados en base a las propuestas conceptuales que se plantean en dicho ensayo, más la adición de varios cuentos y relatos.

Palabras Fractales supone una nueva forma de entender el quehacer literario más allá de cualquier convencionalismo, una búsqueda formal a partir de los patrones recursivos de la fractalidad matemática, una puerta hacia otra dimensión de la palabra escrita.
Palabras Fractales, en cierta medida, es la obra que viene a sentar las bases de lo que se conoce como Literatura Fractal.



Aquí va una serie de Palabras Fractales:
HACIA LA COMPRENSIÓN DEL UNIVERSO

DISCUSIÓN CÓSMICA

En la sombría llanura iluminada por el sol, el día y la noche se juntaron. Hecho insólito, sin duda. “Yo quiero esta llanura para mí”, le dijo el día a la noche. “Ni hablar del asunto, esta llanura es mía”, le respondió la noche al día. Y en ese forcejeo dialéctico siguieron, sin ponerse de acuerdo, mientras el planeta se paró.

Siempre había luchado cada cual por su mitad, la noche persiguiendo al día y el día a la noche, cada uno por detrás del otro, dando vueltas sin parar; pero ahora, después de tanto tiempo, ya nada sería igual.

Ante tal contrariedad, los habitantes del planeta se congregaron en la extensa llanura para caminar, según sus necesidades, de un lado para otro, y así pasar del día a la noche o de la noche al día.

Todo cambió desde entonces, en ese planeta estático, por culpa de una llanura deseada. Ya no existe el flujo necesario entre el día y la noche, la mutación de la dualidad, para que la vida recobre su sentido. Ahora los habitantes son simples espectadores de esa discusión cósmica que trasciende su comprensión, sobre la verdadera existencia de una sombría llanura iluminada.

PENSAMIENTO DE ESTRELLAS

Soy un cuerpo celeste flotando en el espacio. Yo brillo intenso pero a mi alrededor está todo oscuro, salvo las chispeantes luces de los que son como yo, que ahora permanecen estáticos en la lejanía. ¿Qué es lo que hago aquí? No lo sé, quizá adornar la contemplación de un ser muchísimo más pequeño. He ahí el poder de lo insignificante frente a lo absoluto, de lo finito ante lo inmortal. Os aseguro que daría todo mi brillo por contemplarme a la distancia, por salir de mí mismo y acabar con esta interminable monotonía.

LA GRANDEZA DEL ESCRITOR

No puedo precisar mi edad ni desde cuándo existo, y aquí estoy ardiendo sin parar. Algunos planetas giran a mi alrededor y yo sé que tú estás en uno de ellos, escribiendo ahora sobre mí. Eso nadie lo sabe, sólo tú y yo; los demás se enterarán cuando lean estas líneas, unos días más tarde, unos años, unos siglos… Pero ese tiempo nada nos importa, aunque nuestra inmortalidad para el resto sea comparable. Así son las cosas: tú eres un hombre que escribes sobre el sol y la existencia, cuando yo siempre existo y no escribo sobre ti, sólo te doy la luz y el calor para ser la simple excusa, y ahí, entonces, eres superior a mí.

UN PARAGUAS Y CUATRO ESTACIONES

La naturaleza muda con las estaciones, como cuando yo me quedo sin palabras. La voz ya no me sale, ya sea por falta de ideas o afonía. Lo peor es la afonía mental que me asalta en las mañanas nada más despertar, laxitud de la memoria que se extiende hasta tener el desayuno sobre la mesa, para luego mudar desde ahí hacia mi estómago. En la ducha me despierto de verdad, cuando se levantan las palabras que mudan en ideas, para que la afonía desaparezca de mi garganta. En ese transcurso de tiempo, como una muda de estación, pasó una mujer sin decir una palabra y tomó el tren que realiza su trayecto entre el verano y el otoño. Ahora las hojas secas mudaron de las ramas para formar una alfombra sobre el suelo, y ella camina, al llegar a su destino, con un paraguas sin tela por encima… Pero luego todo cambió de lugar, la señora muda y las estaciones que mudan, pues al abrir la puerta y salir de la casa me topé con el invierno. No me gusta el frío porque me deja más que mudo, no lo puedo soportar y regreso hacia la casa. Entonces, es cuando cierro los ojos y pienso en la primavera, para que todo mude dentro de mi ser.

NUESTRO DIOS

Un universo de centellas sobre mi cabeza. Es el verano, la Vía Láctea y una pareja de enamorados. Nos preguntamos cuántas estrellas serán, mientras un cigarro de aquello se consume. Luego todo se multiplica, nuestros besos y mis manos cuando acarician tus senos, la succión de mis labios en ellos. Los grillos son millones, tantos como estrellas, haciendo su simple melodía para acompañar el espectáculo que nos contempla: la nocturnidad entera está al pendiente de lo que hacemos, espiando nuestra intimidad. Parece que todo fue creado para ese instante, para que dos enamorados se miren a los ojos. Ahora, con este recuerdo, todo adquiere otro sentido: “Dios hizo el mundo para nosotros, mientras el resto de la Humanidad discute o hace la guerra por él.”