martes, 14 de mayo de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
El II Festival Internacional de Poesía de Lima reunirá 100 poetas de veinte países
LA CITA SE REALIZARÁ DESDE EL 4 DE JULIO PRÓXIMO
“La poesía es una forma crítica de ver la realidad”
Renato Sandoval, uno de los poetas relevantes de Perú y parte de la
organización del II Festival Internacional de Poesía de Lima, reflexiona sobre
cómo está el panorama regional de la lírica y cuánta relevancia adquiere este
tipo de encuentros desde el apoyo público y privado
Víctor Vimos
Nombre completo: Renato
Sandoval
Estudió Lingüística y Literaturas Hispánicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y completó estudios doctorales en Filología Románica en la Universidad de Helsinki de Finlandia.
Ha publicado seis libros de poesía, así como versiones traducidas de Pavese, Quasimodo, y otros.
Estudió Lingüística y Literaturas Hispánicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y completó estudios doctorales en Filología Románica en la Universidad de Helsinki de Finlandia.
Ha publicado seis libros de poesía, así como versiones traducidas de Pavese, Quasimodo, y otros.
Renato Sandoval hace una reflexión en el contexto del II Festival
Internacional de Poesía de Lima a desarrollarse del 4 al 7 de julio en la
capital peruana. Las razones para organizar un festival al que se darán cita
cien poetas de cuatro continentes, el valor de la palabra en nuestros países,
así como el interés de las instituciones públicas y privadas alrededor del tema
son algunos ejes sobre los que una de las figuras visibles del encuentro se
refiere en esta conversación.
¿Cuál es el contexto en el que surge el Festival Internacional de Poesía Lima 2013?
Antes no había un festival de este tipo en el Perú, un país consciente
de la gran tradición poética que posee. Eso llamaba la atención pues ni el
Estado ni la empresa privada tuvieron intención de explorar este campo. Se han
privilegiado acciones como la gastronomía, iniciativas que dan más rédito
económicamente hablando. La poesía es un bien intangible, nada productivo desde
ese punto de vista, quizá por eso generó desinterés.
¿Qué se estaba perdiendo Lima, el Perú, con la ausencia de un evento como este?
Muchas cosas. En principio, después de años de dictadura y corrupción,
la palabra se veía absolutamente devaluada y corrompida; retomar el sentido de
la misma desde la poesía con toda su carga de concentración y verdad era una
manera de reaccionar frente a una realidad que no daba para más. También había
que visibilizar la tradición poética peruana, la imagen de los poetas,
relegada, venida a menos. Había que hacer un reconocimiento a la figura del
artista en el Perú.
¿El festival es la respuesta visible del lenguaje a las distintas crisis que se ciernen sobre el país?
La poesía es una forma muy especial y crítica de ver la realidad, de
reflejarla y retratarla. Y por otro lado, esa misma posibilidad la vuelve
crítica frente al discurso oficial. Esa posición es importante y necesaria en
un espacio social de debate.
¿Cómo armar un festival de estas características sin una experiencia previa?
He sido un hombre de infinita fe: creo porque veo. A la gente le
interesa la poesía, la entiende de manera diversa, pero le interesa. Eso me
hizo pensar que era posible. Por eso también, no hice caso al sentido común que
recomendaría “empezar de a poquito” para ir creciendo. ¿Y por qué? Porque siento
que se ha perdido demasiado tiempo como para permitirnos crecer de a poco.
Necesitábamos una especie de shock para que el impacto sea mayor.
¿Cuál fue el impacto?
Reunir 50 poetas de cuatro continentes, juntarlos con sus pares
peruanos, todos bardos de primerísima línea, llenar un auditorio de 4 mil
personas en su inauguración, con un público venido de las clases medias y
bajas, que veía a todas esas personas con los rostros llenos de una fascinación
impresionante, es un regocijo increíble.
¿Aporta el Festival a reubicar la imagen del poeta en el medio local?
Eso es fundamental. En vivo y en directo, escuchar a un poeta significa
sentir toda la energía que despliega, establece un diálogo directo con el
público, que asiste sobre todo a un encuentro pluricultural, diverso, que no
dura solo los días del festival sino que repercute en lo sucesivo.
¿Cuál es el perfil de los poetas invitados?
Esas cosas pueden ser muy subjetivas, pero creo que se trata de convocar
a la mejor tradición poética a nivel mundial. No para hacer un espectáculo, un
show, sino para conocer y compartir lo que se hace en otros espacios, entender
que la poesía no está en una sola parte, la buena poesía se ubica en todos los
rincones del mundo. Muchas veces, en el mismo país, nos comemos, destruimos,
alabamos y no sabemos lo que pasa en otras partes de la región. Esta es una
forma de aprender, de ir contra la visión etnocéntrica. (César) Vallejo puede ser
muy bueno, pero no es toda la poesía del mundo.
¿Qué hay del apoyo de las instituciones que, en teoría, deberían sumarse a esta iniciativa?
En el caso del Perú el apoyo es limitado, si no, inexistente. El
festival lo hacemos pocas personas de la sociedad civil y el presupuesto que
viene de la parte pública, que es bien recibido, no llega ni al 20%.
Ese es un gran problema: vender un producto como este no es nada fácil.
Es más fácil vender los platos de la gastronomía como fuentes de interés.
En el ámbito poético y literario, los festivales están plagados de amiguismo e intereses. ¿Cómo estar un paso más allá de esto?
La cuestión está en tratar de mantener la calidad por sobre todas las
cosas, empezando por la cantidad: un festival trae 100, entonces otro trae 150,
otro 151, etc. Más cantidad no es sinónimo de mayor importancia. Mantener el
nivel implica ser muy crítico, no practicar tanto el amiguismo. En mi caso,
estoy perdiendo cada vez más amigos. Por otro lado están los poetas que son
profesionales en saltar de un festival a otro: pasan 10 meses viajando ¿a qué
hora escriben?
sábado, 11 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Sarita Montiel, diva de universidad

Por Eva Feld
Sara Montiel desató una tormenta en la Universidad
de Cincinnati este martes dos de
mayo, Su presencia, su encanto y su
perpetua voz de diva dispararon alertas de tornado. Llovió, tronó, relampagueó,
pero ella, llena de gracia y salero, no
le cedió el paso al viento ni al aguacero, ni siquiera al dolor punzante
en su costillar herido, nos cantó y
entretuvo, para exaltarnos, a unos ochenta privilegiados. Tan extasiados
estuvimos los allí presentes, que nadie
sería capaz de desmentirme al atribuirle
la tormenta primaveral a su presencia y no al tradicional clima regional, donde
por lo regular, cuando sale el sol, hace frío y cuando al fin llega el calor,
llueve. La fecha de su presentación no
pudo ser más emblemática ni más española, hela allí a la Diva marcando el
territorio de la hispanidad. Hela allí a
la Diva parada frente a las bayonetas, como en el extraordinario cuadro
homónimo de Goya. Heroína y
superviviente del franquismo, luego del
destape, de la actual crisis y de la edad. Sara Montiel sigue siendo un
cataclismo.
María Antonia Abad, que es como en verdad se llama, se
presento en la sala Bauer del Conservatorio de música de la Universidad de Cincinnati, invitada por el Departamento
de Lenguas Romances y de Literatura.
Apenas entró, transmitió una sinceridad incuestionable cuando dijo estar emocionada por encontrarse en la
universidad, pues ella nunca había podido estudiar. Había tenido que aprenderse
de oído los primeros parlamentos de sus películas, como si canciones fueran,
porque no supo leer hasta que León Felipe le enseñó a los 21 años. Ahora, seis décadas después es objeto de
estudios universitarios desde los más diversos temas posibles.
Si bien, la gira de Sara Montiel incluye en esta
ocasión también a las ciudades de Chicago y Nueva York, acaso sea su
presentación en Cincinnati la más curiosa, pues no solo fue proyectada una de
sus películas más famosas, El último cuplé (1957), sino que las conferencias
que dictaron destacados profesores de las universidades de Ohio, Kentucky y California, se refirieron,
entre otros temas, a la situación de las actrices y cantantes durante el régimen dictatorial de Francisco
Franco y más controversialmente, a Sara
Montiel como icono Gay del mundo hispano y su representación en el teatro, el
cine y la literatura de hoy.
Cada una de las seis conferencias sirvió de preámbulo
para el ansiado recital de la Diva: fue diagnosticada y amada con docta
precisión por cuatro horas, durante las cuales, el público clavado en los
asientos absorbió cada dato e interpretación con fanática atención. Incluso se escuchó
algún susurro de indignación cuando el
profesor Israel Rolón Parada, factótum del evento, hizo hincapié en el alto
precio que tuvo que pagar Sara Montiel por su fama, pero también por su
valentía, en la España de Franco, cuando éste la utilizó como prenda en trueque
por petróleo soviético, o por madera
rumana…Cada profesor desveló una faceta, la mitológica que envuelve su rostro,
la política, la social, la de incipiente feminismo, la de su contribución al desarrollo
del cine, o al renacimiento el cuplé como género musical picante y
contestatario. Así como su influencia en novelas, performances y películas.
Sólo uno de los profesores, asumió un tono
testimonial, humorístico, personal, echando por tierra, sin proponérselo tal
vez, una suma de paradigmas que tienen que ver con los estereotipos gay.
“Cuando El último cuplé llegó al cine Alcázar en el Sur de Chile, yo era un
niño, en la familia se debatía si debían dejarme ir, al final, con la ayuda de
mi madre, obtuve el permiso… la vi once veces…” “Me disfrazaba de Sarita y
bajaba las escaleras con glamour, para indignación de mi padre y mi hermano, no
de mi madre…” Afuera, en las calles y
las facultades de la Universidad de Cincinnati, se estaba celebrando el segundo
día de la “semana de los maricas” con comidas y bebidas, con bailes y
conversaciones; en varios bares
circunvecinos, se anunciaban espectáculos travestis. Cincinnati no es
precisamente Copenhague. Se trata de una mediana ciudad más bien conservadora, de lo que
tradicionalmente, no geográficamente, se llama centrooccidente de los Estados
Unidos, sin embargo, según parece, el
tema gay, incluso el de transgénero ha
dejado de ser propiamente un tabú.
Cuando finalmente Sara Montiel hizo su segunda
entrada, esta vez no solo para saludar sino para cantar, no tardó en asumirse
como modelo para cuantas drag queens o dragas la quieran imitar, incluso por el
uso que hizo del lenguaje,. “Yo soy muy
mariquita, me encantan las plumas, los adornos, los pendientes, las
alhajas” lo dijo moviendo con
sensualidad exagerada sus manos, o mejor dicho luciendo los cuatro pares de enormes sortijas con que
las engalanaba, así como sus enormes
uñas esmaltadas y la pulsera en espiral que le cubría entero el brazo derecho.
Los que la mirábamos perdimos la
respiración por un momento. Máscara y autenticidad se dan la mano en la diosa
Montiel. La primera para que puedan copiarla hombres y mujeres, la segunda para
que mujeres y hombres la amen.
Entre chistes y chanzas, Sarita canta “Bésame mucho” y
el auditorio se conmueve. Los hombres y mujeres
mayores porque crecieron enamorándose con esa canción, los más jóvenes
solo se estremecen sin saber el por qué.
“Fumando espero” y “Vereda tropical” no pueden faltarle al repertorio y para
mayor exaltación, “El relicario” (el público haciendo el coro). Ya para
concluir, un estudiante de canto de la universidad la acompaña en un tango a
capela. Siguen las fotos posadas, los autógrafos, los besos y abrazos
sobredimensionados, alimentos sin los cuales no se es una diva. Alimentos que
sólo existen para las divas, sean estas mujeres excepcionales o sean, en otra
escala, hombres que las copien.
miércoles, 3 de abril de 2013
Palabras fractales
PALABRAS
FRACTALES (textos de literatura fractal y otras
aproximaciones) de Pablo Paniagua, novedad editorial en Literatura Indie*
¿Qué es la literatura fractal?
es el ensayo con el que inicia el presente libro y que da paso a una serie de
textos cortos, de inspiración existencialista y metafísica, que fueron elaborados
en base a las propuestas conceptuales que se plantean en dicho ensayo, más la
adición de varios cuentos y relatos.
Palabras Fractales
supone una nueva forma de entender el quehacer literario más allá de cualquier
convencionalismo, una búsqueda formal a partir de los patrones recursivos de la
fractalidad matemática, una puerta hacia otra dimensión de la palabra escrita.
Palabras Fractales,
en cierta medida, es la obra que viene a sentar las bases de lo que se conoce
como Literatura Fractal.
En Amazon.com http://www.amazon.com/dp/B00C118SFK
En
Amazon.es http://www.amazon.es/dp/B00C118SFK
Aquí va una serie de Palabras Fractales:
HACIA
LA COMPRENSIÓN DEL UNIVERSO
DISCUSIÓN
CÓSMICA
En
la sombría llanura iluminada por el sol, el día y la noche se juntaron. Hecho
insólito, sin duda. “Yo quiero esta llanura para mí”, le dijo el día a la
noche. “Ni hablar del asunto, esta llanura es mía”, le respondió la noche al
día. Y en ese forcejeo dialéctico siguieron, sin ponerse de acuerdo, mientras
el planeta se paró.
Siempre
había luchado cada cual por su mitad, la noche persiguiendo al día y el día a
la noche, cada uno por detrás del otro, dando vueltas sin parar; pero ahora,
después de tanto tiempo, ya nada sería igual.
Ante
tal contrariedad, los habitantes del planeta se congregaron en la extensa
llanura para caminar, según sus necesidades, de un lado para otro, y así pasar
del día a la noche o de la noche al día.
Todo
cambió desde entonces, en ese planeta estático, por culpa de una llanura
deseada. Ya no existe el flujo necesario entre el día y la noche, la mutación
de la dualidad, para que la vida recobre su sentido. Ahora los habitantes son
simples espectadores de esa discusión cósmica que trasciende su comprensión,
sobre la verdadera existencia de una sombría llanura iluminada.
PENSAMIENTO
DE ESTRELLAS
Soy
un cuerpo celeste flotando en el espacio. Yo brillo intenso pero a mi alrededor
está todo oscuro, salvo las chispeantes luces de los que son como yo, que ahora
permanecen estáticos en la lejanía. ¿Qué es lo que hago aquí? No lo sé, quizá
adornar la contemplación de un ser muchísimo más pequeño. He ahí el poder de lo
insignificante frente a lo absoluto, de lo finito ante lo inmortal. Os aseguro
que daría todo mi brillo por contemplarme a la distancia, por salir de mí mismo
y acabar con esta interminable monotonía.
LA
GRANDEZA DEL ESCRITOR
No
puedo precisar mi edad ni desde cuándo existo, y aquí estoy ardiendo sin parar.
Algunos planetas giran a mi alrededor y yo sé que tú estás en uno de ellos,
escribiendo ahora sobre mí. Eso nadie lo sabe, sólo tú y yo; los demás se
enterarán cuando lean estas líneas, unos días más tarde, unos años, unos
siglos… Pero ese tiempo nada nos importa, aunque nuestra inmortalidad para el
resto sea comparable. Así son las cosas: tú eres un hombre que escribes sobre
el sol y la existencia, cuando yo siempre existo y no escribo sobre ti, sólo te
doy la luz y el calor para ser la simple excusa, y ahí, entonces, eres superior
a mí.
UN
PARAGUAS Y CUATRO ESTACIONES
La
naturaleza muda con las estaciones, como cuando yo me quedo sin palabras. La
voz ya no me sale, ya sea por falta de ideas o afonía. Lo peor es la afonía
mental que me asalta en las mañanas nada más despertar, laxitud de la memoria
que se extiende hasta tener el desayuno sobre la mesa, para luego mudar desde
ahí hacia mi estómago. En la ducha me despierto de verdad, cuando se levantan
las palabras que mudan en ideas, para que la afonía desaparezca de mi garganta.
En ese transcurso de tiempo, como una muda de estación, pasó una mujer sin
decir una palabra y tomó el tren que realiza su trayecto entre el verano y el
otoño. Ahora las hojas secas mudaron de las ramas para formar una alfombra
sobre el suelo, y ella camina, al llegar a su destino, con un paraguas sin tela
por encima… Pero luego todo cambió de lugar, la señora muda y las estaciones
que mudan, pues al abrir la puerta y salir de la casa me topé con el invierno.
No me gusta el frío porque me deja más que mudo, no lo puedo soportar y regreso
hacia la casa. Entonces, es cuando cierro los ojos y pienso en la primavera,
para que todo mude dentro de mi ser.
NUESTRO
DIOS
Un
universo de centellas sobre mi cabeza. Es el verano, la Vía Láctea y una pareja
de enamorados. Nos preguntamos cuántas estrellas serán, mientras un cigarro de
aquello se consume. Luego todo se multiplica, nuestros besos y mis manos cuando
acarician tus senos, la succión de mis labios en ellos. Los grillos son
millones, tantos como estrellas, haciendo su simple melodía para acompañar el
espectáculo que nos contempla: la nocturnidad entera está al pendiente de lo
que hacemos, espiando nuestra intimidad. Parece que todo fue creado para ese
instante, para que dos enamorados se miren a los ojos. Ahora, con este
recuerdo, todo adquiere otro sentido: “Dios hizo el mundo para nosotros,
mientras el resto de la Humanidad discute o hace la guerra por él.”
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